miércoles, 11 de junio de 2014

Brevería




A medida que los pasos, uno a uno, encaminaban con memoria el trayecto acostumbrado hasta la oficina, un camión le iba transcurriendo una y otra vez hasta dejar reducido a una tenue sombra a la persona que un rato antes surgió con vigor de entre las sábanas.



Las letras grabadas con intención en la cabeza perdían así su débil compromiso. Para entonces el sol había dibujado una ciudad meridianamente clara a punto de arder.